miércoles, 11 de agosto de 2010

Internet, Pago por Peaje

La internet tal y como la conocemos tiene los días contados. Vaticinan los expertos en la materia que en no mucho más de tres años tendremos que pagar al circular por ella dependiendo de los servicios por los que transitemos y de quienes los gestionen. El uso libre de la misma empezará a ser una quimera.

Así de crudo se presume el futuro de la red. Hasta ahora contratábamos a la operadora de turno nuestro acceso. Ésta por una 'módica' cantidad mensual nos ponía a pie de pista y a partir de ahí ancha es Castilla.

En el espacio cibernético son mayoría los servicios a los que se puede tener acceso sin necesidad de abonar una cantidad extra. Nuestra visita a esos sitios de la internet garantiza el mantenimiento de los mismos ya que en muchos casos, cada vez más, no saldrás de él sin haber hecho alguna compra, gestión, etc, lo que redunda en la popularidad y prestigio del servicio visitado. A más visitas más rentabilidad en varios sentidos.

¿Pero qué ocurriría si ahora las operadoras telefónicas viendo el volumen de negocio que se gestiona no se contentan sólo con facilitar el acceso sino que se apresuran a reclamar parte de ese suculento pastel?. Pues que depende por qué sitio transitemos de la internet así nos pedirán o no un peaje. Me explico.

Una de las empresas más fuertes que existe en la actualidad en la red es Google, el buscador de contenidos más potente y eficaz hoy por hoy. Tras él hay todo un entramado empresarial que lo gestiona con toda su plantilla de trabajadores. Los beneficios anuales que genera son ingentes. Y sin embargo a cada cibernauta como tú y como yo no nos cuesta un euro entrar y percibir sus servicios. Eso es la red libre tal y como se concibió desde el principio.

Y aquí viene el pelotazo, las telefónicas que hasta ahora sólo se limitaban a poner la autopista quieren cobrar un canon a esas empresas digitales, cuando no directamente una participación en ellas por permitirles apostarse a un lado y otro de su 'espléndida' vía, más la cuota al usuario que dicho sea de paso en España es la más cara de Europa.

Si lo consiguen -y me temo que lo harán- por ejemplo Google tendrá que hacer frente a ese gasto extra. Y por tanto la fórmula más socorrida es cobrar el acceso a su portal y servicios de búsqueda al sufrido usuario que además del desembolso por el acceso tendrá que sumar el de cada paso que de en la red.

Esto tendría que ser legislado pertinentemente pero sea cual sea la fórmula siempre pierde el mismo: el concepto básico de internet en función de su gratuidad de navegación y el usuario que al fin y a la postre es el generador de tanta riqueza. ¿Matarán entre unos y otros a la gallina de los huevos de oro?.


miércoles, 4 de agosto de 2010

De lo Sublime y la Degradación



La cámara va cerrando plano entretanto una silueta va tomando forma. Conforme la distancia entre cámara y figura disminuye se define el rostro de nuestro protagonista. Podemos adivinar por encima de cualquier otro rasgo una amigable sonrisa que invita al acercamiento. A continuación un grito inunda la escena. La cámara que se mimetiza directamente con el observador va cayendo dejando ver una cuerda tensa entre ambas manos y ya no sonríe.

Decididamente no podría ganarme la vida como guionista. Torpemente acabo de describir una escena que cualquier amateur del género bordaría sin lugar a dudas. Pero probablemente sí he conseguido trasladar el mensaje.

¿Qué produce más miedo, un plató bañado de sangre y casquería producto de algún despropósito sádico o la visión desconcertante de un bebé que al sonreír muestra una dentadura completa y bien formada?. ¿Una mano amenazante que cae veloz atravesando el plano, desapareciendo en escorzo y ya fundida la pantalla en negro se oye un lamento de dolor o la visión directa del golpe que se adivina con el destrozo consiguiente?.

Hemos caído tanto en el detalle que los árboles no nos dejan ver el bosque. Lo secundario cobra el papel protagonista. No hay lugar a la imaginación. La Ventana Indiscreta de Hitchcock es una obra cumbre del cine de intriga. El maestro se manejó como ninguno en el arte de contar sin mostrar más de lo necesario dejando trabajar al espectador que irremediablemente se integra como parte activa de la acción.

Sólo tienes que echar un vistazo a la cartelera de cine. Da igual, la de esta semana, la de hace dos... la que quieras. Abundan guiones insulsos, repetitivos y con una importante falta de imaginación. Hasta para repetir o hacer cover de una cinta es necesaria la inventiva y la genialidad.



Habrás deducido y estás en lo cierto que estos días he estado repasando algunos clásicos de Alfred Hitchcock. Cómo el rey del suspense lo dice todo sin decir nada al tiempo. Cómo deja el plano abierto para que navegues por un mar de dudas. Cómo te prepara para un final que ingenuos de nosotros creímos pillarle a las primeras de cambio. Qué arte el del Séptimo Arte de este hombre.

El erotismo es sublime; la pornografía degradación. Y hemos traspasado esa peligrosa línea. En todo los ámbitos de la vida ajetreada de esta apenas recién inaugurada centuria. La televisión también es una muestra de ello. Abundan las amorfas formas morales de juguetes rotos que han caído y seguirán cayendo en el abismo de la mal entendida naturalidad.

Ahora se sabe todo lo que hay detrás de una cámara en el plató de televisión donde se emite el programa estrella de tal o cual cadena. Verduras y verduleras, princesadas y princesas de reinos en decadencia moral en una televisión que es la imagen viva de la sociedad que la consume. Poco hay que salvar en ella. ¡Qué buena oportunidad estamos empezando a perder con la tv digital de la que tanto se esperaba!.

Menos mal que siempre nos quedará la radio, un buen libro, una tertulia entre amigos, una mochila que echarse al hombro y descubrir nuevos paraísos o volver a visitar los descubiertos, una mirada cómplice que no necesite más detalles para adivinarle intenciones... Quizá tras ello y sólo así también tengamos nuestro propio París.


viernes, 30 de julio de 2010

Prohibiendo Prohibiciones



Hace muchos años en un lugar de Memphis y proveniente de Tupelo a orillas del Mississippi un joven de familia humilde se buscaba la vida como camionero. Hasta aquí todo muy normal en el país democrático de Lincoln o en el país democrático y taurino de Zapatero.

Este chico hizo un día un privilegiado alto en el camino para poner en práctica su afición por la guitarra que aprendió a tocar de pequeño entre ritmos de blues, gospel... para así en un pequeño sello discográfico grabar una canción como regalo de cumpleaños a su madre. En USA era muy habitual este tipo de servicios entre las pequeñas discográficas.

Dicho y hecho. El sello se llamaba Sun Records. Fuel el principio de una leyenda marcada por el éxito incontrolado, la polémica, excesos y prohibiciones.

Como quiera que Elvis Presley -sí, es de él de quien hablo- consiguió unir lo más bello de la música de color como el R&B con lo más tradicional del sonido blanco como el country surgió un sonido típicamente matizado llamado Rock & Roll.

Pese a lo idílico de la mezcolanza pronto surgieron detractores. Sobre el escenario un sonido infernal que rompía cánones y que por sí solo invitaba al propio diablo a participar, y un joven Elvis que lo adornó con una sugerente interpretación no exenta, y aquí está 'el problema', de atrevidos contoneos y movimientos 'lascivos' de cadera que podían resultar perniciosos para la juventud americana.

Nunca se había visto nada igual sobre un escenario y menos aún en un cantante blanco. Pese a las trabas la historia demostró que aquellos pacatos ultrapuritanos que veían con malos ojos el advenimiento de una nueva forma de espectáculo musical y visual se equivocaban de todas todas. Es irrefrenable la atracción por una música-espectáculo que tiene mucho que ver, si no todo, con la idiosincrasia de un país y está íntimamente ligada a su credo atávico.

Rápidamente se separó el ruido de las nueces y sólo hubo que dejar fluir con todo su encanto, misterio y admiración un sentimiento que está más allá de cualquier burla, acoso, prohibición... Sin quererlo todos aquellos anti-Presley del momento prepararon el camino hacia el éxito total y definitivo de una expresión artística que aún hoy genera admiración.

Otro día os hablaré de Marvin Gaye y su revolución musical en el mundo de color. De momento que vayan tomando nota los malavaristas de la política que se sirven sin escrúpulos de cualquier cosa por tal de aplicar su antojo nacionalista utilizando la más espuria demagogia.






sábado, 17 de julio de 2010

Kenny G y El Encanto de los Dioses


Decir Kenny G es lo mismo que tocar el cielo un poquito cada vez. Este hombre natural de Seattle, estado de Washington en USA, se ha entretenido en sus años de carrera, que comenzaron a mediados de los setenta acompañando a Barry White, en vender más de 80 millones de copias de sus discos basados exclusivamente en el saxo. Siquiera otros reputados intérpretes del seductor instrumento como David Sanborn lo han logrado.

Como siempre te digo para más información ahí está la web oficial del músico. Pero para otros detalles ya te los avanzo yo. Si uno no tiene la capacidad de reinventarse, poco consigue. Y Kenny tiene ese toque especial y la virtud de acompañar el sonido de su saxo de adornados arreglos que hacen un soporte más que atractivo para su apoyo y en un instrumento que por sí mismo durante todo un larga duración pudiera resultar monótono.

Es así que a lo largo de todos estos años ha logrado triunfar tanto es listas Pop, como Fusion, New Age e incluso del Jazz más amable y seductor llamado Smooth Jazz. Introduciendo líneas melódicas para 'corregir' la aparente anarquía del jazz más clásico y rodeándose de buenos músicos y colaboraciones vocales para desarrollar una técnica incomparable e intransferible.

Su saxo soprano tiene un sonido distinguible, acariciador, muy peculiar y es capaz de mantener una nota suspendida más allá de la capacidad pulmonar al uso mediante una técnica fácil de explicar pero complicada de desarrollar, es decir, consigue respirar entretanto mantiene la nota.

Kenny G ('G' por su apellido Gorelick) se convirtió en una rutilante y singular estrella internacional y a pesar de un descanso de diez años durante la primera década del siglo XXI no ha perdido su encanto regalándonos en los últimos dos varias joyas inigualables otra vez. Rhythm & Romance (2008), basado en canciones de amor latinas y el publicado hace un par de semanas Heart & Soul, un disco impecable de eco romántico para una velada, o mediodía, o amanecer de verano, invierno... De nuevo una delicia para soñar despierto.




jueves, 8 de julio de 2010

Platino Por Un Día




Buscando y buscando, que esto es un no parar, tarde o temprano se desliza la sorpresa del día entre tanto desorden en aquella perdida estantería de discos ya olvidados en el tiempo.

Pero nada más ponerlos en el no menos vetusto giradiscos descubres por qué en su día fueron auténticos líderes y después ya nunca se supo de ellos.

Hablo de un trío valenciano que en los primeros ochenta deslumbraron fugazmente con una suerte de funky-pop elegantoso, perfecto para las pistas de baile muy en la línea de los ecos británicos en tal menester estilístico. De la misma manera aparecían ataviados atildados de una seriedad francamente convincente.

Se llamaban Platino y fue uno de los miembros del dúo de música electrónica Azul y Negro, Carlos García Vasco, quien les produjo el disco que me ocupa ahora. Sólo ese porque no hubo más. Ocurrió en 1984. Es una delicia que merece la pena repasar.



domingo, 4 de julio de 2010

Radio Futura Acalorada


Veranos inolvidables cuando en el pequeño tocata sonaba la música de los Radio Futura. No sé por qué pero sea cual fuere el momento en que les escucharas siempre tenías la sensación de transportarte al tórrido estío de otrora años mejores.

La Escuela de Calor de los Radio Futura es un icono de la música veraniega de la España más orientada hacia un nuevo mundo musical en el que el revulsivo era la diversión por la diversión sin nada más que hacer que ir despertando hacia una realidad a bordo de un incipiente futuro que alguna vez sentimos perdido y al que la música volvía a auparnos.

Ese verano de 1984 mientras algunos se movían al ritmo ingenuo de los pajaritos de Mª Jesús y su Acordeón otros preferíamos la descarnada pegada de la calle ardiendo al sol de poniente con tribus salvajes cerca del río.

Sin duda la canción más cercana del long play La Ley del Desierto, La Ley del Mar junto a Semilla Negra, otro icono de los de Madrid con el que se perfiló una banda llamada a marcar estilo en el rock hecho en castellano. El primero del entonces cuarteto después del experimento que supuso Música Moderna cuatro años antes.

El disco se confeccionó a base de material que en vivo ya había rodado Radio Futura en sus muchas actuaciones. Cuando se publicó con esos mismos temas pero grabados en estudio por vez primera ya eran sobradamente conocidos. Fue importante también la labor que en ese período sin soporte físico realizaron las emisoras de radio de todo el país radiando maquetas, etc., con lo cual se convirtió en un rotundo éxito.

Pedacitos de un verano que gusta recordar en cualquier terraza mientras una cervecita (o lo que se tercie) amortigua el peso y paso de los años.


sábado, 3 de julio de 2010

Bob Marley No Copy


Que la arrolladora personalidad de Bob Marley caló profundamente en sus seguidores es un hecho contrastado. Que su música sirvió como elemento de expresión y denuncia con soflamas espirituales auspiciadas por la religión rastafarí también es verdad. Pero que eso nos de pie a recrear sin límite un legado musical que me parece tal como quedó inamovible se me antoja un despropósito.

El punteo y ritmo característico del reggae da pie a mil y una combinaciones. Y Marley fue un adelantado de su tiempo en tal menester. Se adivinaba en su música un espíritu elevado y un conocimiento del tempo exquisito. Hoy día escuchar por ejemplo Is This Love no supone retrotraerse en un complicado ejercicio de memoria. Salvando las ventajas técnicas actuales suena tan fresco como si fuera hoy mismo.

El jamaicano concibió su música tal y como en sus discos está plasmada. Y créeme que hay ocasiones en que mitos de tamaña envergadura deben ser tratados a la altura de su excelencia personal y musical. Me parece un sacrilegio retocar su legado inigualable a no ser para limpiar la pista original del paso de los años, hoy llamado remasterización.



Hace unos días pude tener noticia de una reedición que a priori me parecía oportuna por el período estival pero que al escucharla me sorprendió. Varios años después de su fallecimiento se editó una muy completa y destacable recopilación en el ya legendario Legend. La de ahora se llama Legend Rarities Edition. Chin chin pum para pistas de baile.

Mi decepción ha sido profunda. Tanto como la osadía de quienes se han permitido profanar la memoria del genio Bob Marley. Y menos mal que en un arrebato de lucidez han obviado en tamaña disección apócrifa el sacrosanto Is This Love. Menos mal.

Te recomiendo por supuesto la edición originalísima, única y verdadera de Legend. Abajo te dejo alguna que otra joya.




miércoles, 16 de junio de 2010

Cuento Contigo


Si alguna vez te has parado en medio de la vorágine del día a día que nos hemos impuesto habrás advertido lo ridículo que parece todo a tu alrededor. Todos corren, algunos hacia ningún sitio, sólo lo hacen por empatía y porque no vaya a resultar que visiten el pavimento a la altura de sus narices tras el empujón de quien viene más rápido aún y que quizá tampoco va a ninguna parte.

Pantallas de neón que te prometen el paraíso mismo con una gama de colores que hasta ese momento siquiera sabías que existían... Mientras miras a tu alrededor y piensas, no sin motivos, si realmente existe ese lugar. Si de verdad tu amada/o tendrá el mismo aspecto que presenta la escultural figura de la marquesina, que miras de reojo por si acaso cambia de imagen y te da la hora no sea que otra vez llegues tarde... Es mejor correr para evitarlo. Otra vez aliviando el paso y de paso el ritmo de tu corazón.

Pero no hagas caso, más adelante de nuevo otra detallada descripción esta vez de cómo utilizar el aparatito desfibrilador que a modo de dispensario por turnos se sitúa estratégicamente en algunas grandes ciudades atribuladas por la fiebre del estrés.

Alivias el paso y resulta que mientras sorteas a la chica de patines que corre y corre y cabilas sin llegar a adivinar cómo es capaz de guardar el equilibrio al tiempo que atropellada te asalta la idea de dónde quedará el circo del que se ha escapado, el claxon del coche te pone en órbita de nuevo. Has vuelto a la realidad de la mano de algún improperio del conductor. Mientras le dedicas tu mejor selección de vocablos ofensivos de repente te das de bruces con la cafetería a la que intentas acceder por la cristalera del ventanal mientras al mejor estilo mimo buscas el inexistente pomo de la puerta que por una combinación de premura y tontuna pensaste que estaba por allí...

¡Todo rápido, muy ligero, a la voz de 'ya' !. "Si puede ser hoy mejor que mañana", "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", "En casa a las diez estés si puede ser mejor antes que después"... ¡Basta!. ¿Te has planteado alguna vez vivir despacio?. No importa el resto, ya sabes, sin prisas y con todas las pausas a tu alcance. En no tomar el atajo de regreso a casa y disfrutar del paisaje. Caminar bajo la lluvia mientras sonríes. Sonríes.

Esa es la palabra, sonreír. ¿Sabes que el gesto de reír es del que participan más músculos del cuerpo simultáneamente. Y que éstos a su vez provocan una liberación de endorfinas suficientes para aliviar cualquier síntoma de cansancio, tristeza, estrés... Y que es una terapia al alcance de todos, económica, porque sonreír no cuesta nada y es contagiosa, felizmente contagiosa?.

¿Y sabes que con una sonrisa puedes conseguir todo lo que te propongas?. Con una sonrisa la chica de la ventanilla te atenderá mejor y más diligentemente. ¿Pues a qué esperas?. Prepara tu estrategia mientras escuchas mi propuesta musical de hoy.


martes, 15 de junio de 2010

J.M. Serrat A Orillas del Mar

De la misma manera que un autor se identifica con su obra el destinatario se integra en el paisaje descrito que propone éste. Se hace cómplice de la vivencia o imagen allí plasmada y así la eternidad de la obra está asegurada. Es tan fácil decirlo como difícil conseguirlo.

Juan Manuel Serrat es uno de esos raros intérpretes con la facultad de la cercanía, del tú a tú, del diálogo espontáneo, de la extraña comunión entre una canción y la vida misma palabra a palabra, renglón a renglón, nota a nota.

La inmediatez de sus textos -propios o prestados-, la sencillez de sus músicas y la vibrante conjunción del fraseo le dispone a uno en medio de una escena cotidiana, cercana, vívida, extrañamente personal e intransferible. No es necesario haber estado en ninguno de esos escenarios para sentirlos propios.

Y es así y de ninguna otra forma como soy capaz de acceder a tamaña figura de la música popular española. Desde la vivencia heredada antes de que por su propio pie ésta llegue a mí. Como un faro que ilumina el camino o sencillamente deslumbra. Porque de todo hay en la viña noble y rica de un narrador incansable del alma en toda su complejidad pero sencilla emoción.

De esta forma lo sentí la primera vez que tuve entre mis manos la Obra Maestra de este catalán convencido de su raíces que le costaron años de persecución y censura en su propia patria y el desdén de los pro-patriotas de bolsillo y plástico. Me refiero a Mediterráneo (1971).


No trato de hacer un panegírico técnico ni siquiera una sesuda teoría formulada en torno a la ubicación social del disco en cuestión. No. Sólo una exposición de las historias costumbristas en forma de canción que han perdurado en el tiempo, con las que hemos crecido nuestra generación y que aún sentimos tan cercanas por inolvidables, para bien o para mal. Allá cada cual.

Un disco que se deja escuchar fácil, con la necesaria orquestación de Juan Carlos Calderón omnipresente en aquella época y con la ya por entonces evocadora forma de cantar y contar de un Serrat repleto de motivos e historias para hacerlo.

Historias que son las que son en el momento en que son. Y no es un juego de palabras. Pero que al margen de ello siguen arañando el alma, predisponiendo el ánimo o acariciando el rostro como la fina lluvia de una mañana de primavera...

Desde la declaración de identidad y principios de la laureada copla que abre y da título al disco hasta el rumbo incierto de Barquito de Papel; desde el alma errante de Vagabundear al destino anhelado a bordo de los primeros brazos que comparten corazón y vida de La Mujer Que Yo Quiero; desde el retrato bohemio del Tío Alberto -personaje que existió en la vida real- a la evocadora y quizá más personal letra de Aquellas Pequeñas Cosas; o la cruda realidad costumbrista del decadente Pueblo Blanco...

Es una auténtica joya del cancionero a manos del gran Joan Manuel Serrat. Él compuso toda la música y las letras a excepción de un invitado de lujo como no podía ser de otra manera, nada menos que el poeta León Felipe con el poema Vencidos que cierra un disco enorme escrito a orillas del mar entre Girona, Gipúzcoa y Mallorca que ahora arribo a tu playa.