miércoles, 28 de abril de 2010
Una de cine Clásico y Sin Nombre
domingo, 25 de abril de 2010
Los Wings de Paul McCartney

Algo parecido debieron experimentar los Beatles en aquella época de los sesenta cuando se marcharon a la India y volvieron imbuidos de toda la carga trascendental del pensamiento oriental. Algo les cambió. Porque cuando decidieron disolver el grupo en 1970 tras desavenencias nunca confesadas abiertamente algunos como George Harrison continuaron esa senda del karma hindú.
Lo de Paul McCartney fue otra historia. Parece que debió dejarse allí parte de su inspiración. Aún cuando el tándem Lennon/McCartney funcionó a las mil maravillas, y la historia está ahí para demostrarlo, en solitario no lo hizo tanto.
Pronto aparecieron las dudas sobre quién en verdad era el auténtico hacedor de tan buenos temas, sencillos pero impactantes por revulsivos en una época que sin ellos no hubiera sido tan próspera. Y no quiero rubricar aquí una relación escrita de grandiosos éxitos tan breves en metraje como largos, largos en el tiempo.
Era evidente, por más que se esforzaran después en desmentirlo, que las chispas saltaban entre ambos. Ni Yoko Ono terminó de convencer al resto del grupo, ni a su vez el grupo guardaba buenas esperanzas para el mismo habida cuenta de la influencia que ésta ejercía en Lennon.
Tanto es así que la rivalidad personal pasó al plano profesional una vez más. En una ocasión John afirmó sobre la música de Paul que "sólo componía canciones tontas de amor". Dicho y hecho. Me explico.
Entre tanto la prensa reprochaba a McCartney la incorporación a los Wings de su mujer Linda -no así la de Denny Laine ex-guitarra de los Moody Blues- y paralelamente John aprovechaba para lanzar arengas al ex-beatles, ya no cabía esperar otra cosa que la reacción contundente de McCartney. Y llegó. Utilizó su mejor artillería, el pentagrama, su bajo histórico y las listas de éxitos.

En 1976 se sacó de la manga su quinto disco Wings At The Speed Sounds. En él había un tema espléndido para el éxito inmediato, Silly Love Songs. La crítica diría que era más de lo mismo de un McCartney falto de inspiración. Los que domináis el inglés ya habréis dado con la ironía del mismo. Exacto, Canciones de Amor Tontas.
Sólo ocurrió que el temita de marras llegó a ser rotundo nº1 en EE.UU. En Gran Bretaña quedó a un sólo paso de la gloria total, pero que tampoco empaña el éxito porque se aupó hasta el nº2. En él el bajo de McCartney se hace notar y le estructura básica gira en torno a un sonido que empezaba a tomar cuerpo años después, y de qué manera, me refiero a la música disco.
Y abrió camino porque otros clásicos como el bueno de Rod Stewart se atrevió con el procaz Da Ya Think I'm Sexy? y tampoco le fue mal. Y vete rápidamente al Miss You de los Rolling Stones a ver cómo suena.
En fin, cosas de la música que de vez en cuando gusta recordar. Disfruta el siguiente vídeo de Silly Love Songs que es una revisión posterior del tema. Ahora que sabes la trastienda seguro que le encuentras otro atractivo. El siguiente es una actuación en vivo de otro éxito del álbum, Let 'Em In.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Vaticano Bailón

jueves, 28 de enero de 2010
Sencillo y Directo, John Denver
El montañés John Denver fue un hombre sencillo en las formas y su música daba buena cuenta de ello entre el pop en ocasiones y siempre folk. Pero ese folk de alma verdadera y alusivo a las emociones y vivencias desde el corazón de los aguerridos montañeses yanquis.
Por todo esto John Denver se ganó a pulso un lugar privilegiado y singular entre nosotros, los ensimismados musicales. Fue el músico más popular en lugares a dónde otros ni soñaban llegar por entonces, África, India o el Sudeste Asiático. Allí fue con sus canciones y su mensaje.
Sus letras reflejaban con credibilidad su pasión por la naturaleza y labores humanitarias. Inolvidables son las melodías siempre suaves y elegantes de temas como Country Roads, Leaving On A Jet Plane o Rocky Mountain High.
domingo, 17 de enero de 2010
Biblioteca del Congreso EE.UU.

Acumular el saber, el conocimiento o dejar escrito y conservar para la posteridad los hechos, mejores o peores, como exhibición ejemplarizante y un interés por mostrar las bonanzas tecnológicas o morales de cada época o civilización ha ocupado desde el principio de los tiempos a la humanidad.
Desde las cuevas de Altamira hasta la mítica Biblioteca de Alejandría pasando por todo el poder que a modo de reservorio de conocimiento acumularon los primitivos cristianos y después la Iglesia, ésta durante la Edad Media y prácticamente a la actualidad, son sólo unos ejemplos.
En la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos acaba de producirse un acontecimiento sin precedentes: ha acogido por primera vez en su historia un vídeo musical. En los mismos estantes de películas como la inolvidable Casablanca de Michael Curtiz dirigiendo a Humphrey Bogart e Ingrid Bergman o Eva Al Desnudo de Joseph L. Mankiewicz con la intrigante mirada de Bette Davis y una incipiente Marilyn Monroe, a partir de ahora se podrá contemplar la figura de Michael Jackson.
Ya dije en su momento que no dejaríamos de hablar del genio de Indiana. El videoclip Thriller de casi 14 minutos de metraje y que alcanzó en su momento por innovador en el mundo de la música un éxito sin precedentes pasa a formar parte del registro Nacional Fílmico de la Biblioteca del Congreso de los EE.UU.
Los muertos vivientes de aquel cortometraje comparten eterno descanso con otros inmortales del cine. Y lo que nos queda por ver. De momento disfrutemos con el vídeo, que ciertamente es un trabajo sobresaliente.
martes, 5 de enero de 2010
Estados de Ánimo, Amaneciendo
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Navidad Soul McDonald

sábado, 12 de diciembre de 2009
Blanca y Radiante

martes, 1 de diciembre de 2009
Música Inmóvil

Es decir, todas las razones y argumentos para que dejes el coche en casa. Así no se estropea, das lustre a la ciudad y de paso que no contaminas no hay necesidad de eliminar tal o cual bache, sencillamente porque aunque seguirás pagando religiosamente el famoso 'sello' del vehículo no romperás la calzada.
Adiós a esos paseos sobre ruedas mientras escuchas una bonita música por los flamantes altavoces de tu no menos radiante automóvil a volumen suficiente sin exceder el habitáculo del mismo.
Adiós a esperar en la puerta del comercio a tu santísima que exhibe una radiante sonrisa tras de la cual puedes intuir el motivo.
Adiós a disfrutar de la ciudad en coche que es otra variante de asueto que se ha pisoteado en pos del adorno a veces infame de otrora calles espléndidas que han quedado reducidas a la más mínima y ridícula expresión urbanística.
Pero yo me resisto a mis paseos motorizados, ¡qué gusto cuando llueve!, diurnos o nocturnos. Me resisto a dejar el coche en casa, que todo utilizado con moderación es bueno ante el exceso de obstáculos impuestos por nuestros ayuntamientos. Así que ahí va una de música para coche y ciudad.
