domingo, 18 de octubre de 2009

Inolvidable Sinatra

Sin lugar a dudas fue, es y será uno de los mejores crooners que ha dado la historia de la música moderna. Su fallecimiento dejó huérfano a más de uno y jamás olvidaremos sus impecables actuaciones.

Durante los setenta y los ochenta Sinatra brilló especialmente en sus recitales. Poseía una bonita voz dorada que con el paso del tiempo no hizo otra cosa que ganar en matices reproduciendo notas impensables ya bien metidos en los ochenta para una garganta como la suya.

Sinatra no sólo encandiló a sus más veteranos seguidores desde aquellas mágicas noches del rat-pack en La Vegas junto a sus colegas y compañeros de fechorías artístico-nocturnas Dean Martin y Sammy David Jr., sino que supo aliarse a magos del jazz y del pop como el productor y músico Quincy Jones o el cantante de rock Bono de la banda irlandesa U2.

Sus postreros álbumes de la serie Duets en los noventa causaron sensación ante un público nostálgico que veía cómo el ocaso del artista se producía en una forma más que excelente.

Justo antes de este pasado verano se ha rescatado uno de esos recitales mágicos del gran Sinatra. El que tuvo lugar el 14 de Marzo de 1986 en New Jersey, exactamente en Meadowlands enmarcado en la recta final de la carrera de La Voz. Parece que es una joya inédita perseguida con denuedo por sus fans. Por fin ve la luz.

Live At The Meadowlands ofrece un repaso a sus temas de siempre con algunas ausencias notorias como My Way pero sí hay clásicos como For One In My Life, New York New York, Moonlight In Vermont o el blues pop L.A. Is My Lady que sólo unos años antes había sido fruto de su colaboración con Quincy Jones.

¿Qué tiene este disco de especial?. Que Ojos Azules derrocha una madurez que para sí quisieran muchos a sus setenta años en los que otros piensan en retirarse o lo están ya. Sinatra no y daba la talla con creces.

Esta grabación tiene una gran calidad de audio. La orquesta suena inmejorable y la voz de Sinatra memorable. A continuación puedes comprobarlo con calidad de cd en el tema I've Got You Under My Skin. Un tema que cobró forma gracias a los arreglos jazzísticos para Big Band que el director de orquesta y arreglista Nelson Riddle le procuró y que siempre bordó Sinatra.


lunes, 12 de octubre de 2009

Escenas de otro Tiempo


De pronto y sin saber cómo, bueno eso es una licencia estilística que queda bien porque, en realidad buscaba yo con conocimiento de causa en el recóndito año 1983 para argumentar mi intervención en la radio y me encontré con un par de grupos y sendas canciones que por entonces escuchaba sin parar.

Esa década de los ochenta en realidad pasó poco inadvertida. Sí, porque a pesar de los muchos detractores que tuvo consiguió abrirse un hueco más que considerable en la historia de la música moderna. Tan es así que muchos grupos heredados de otrora modificaron su sonido o al menos lo impregnaron de la sonoridad propia del momento.

Se han vendido, vaya mezcla rara, dónde está el sonido original de tal o cual solista, grupo, etc. Pues todo eso quedaba en cada uno de sus discos que no es poco, incluso en los escenarios. No se permitía ni un ápice los escarceos y a mí eso me pareció siempre un poco hipócrita, la verdad.

Así en las listas subían sin parar Michael Jackson, David Bowie, Spandau Ballet con su estandarte nuevos románticos, Billy Joel, Yes, Mecano... Y otros se daban de bruces con sus complejos lamentándose de tamaña degeneración sin reparar que la música transita -menos mal- por mil y un caminos.

Por tanto ahí aparece uno de los fenómenos más destacados del tecno pop español al amparo de la famosa Movida Madrileña, los Mecano. Los hermanos Cano y Ana Torroja que en ese 1983 triunfaban con un disco acorde al gusto de la época, sintetizadores y estribillos fáciles, era ¿Dónde Está el País de las Hadas? con el tema Barco a Venus -originalmente lo llamaron El Yonqui-.

También mis admirados Yes de Jon anderson y compañía. La banda británica de rock progresivo de los últimos sesenta ejemplo de adaptación, un guiño de complicidad a su público de siempre y al que se incorporaba en ese año a su fantástico álbum 90125. Que abundando en lo dicho fue disco de Oro y tres veces Platino... ¿Algo que argumentar?... Sí, oigámoslo sin complejos.



viernes, 2 de octubre de 2009

Barbra Streisand en clave de Jazz

Esperábamos con impaciencia el nuevo disco de la Streisand. Desde 2005 con Barry Gibb en Guitly Pleasures no había nuevo material de estudio. Cierto es que ese álbum volvió a poner de manifiesto la habilidad pop del tándem que logró un gran éxito 25 años antes en Guilty. Ambos discos superventas.

Pero donde gusta escuchar a esta diva de la canción es en esas melodías sedosas que con su espléndida madurez pueden conseguir un estado de éxtasis único. A solas o acompañado puedes sentirte satisfecho con sólo oír su voz.

En esta ocasión ha rizado el rizo. Melodías a modo jazz de clásicos del género, con la producción de la popular pianista y vocalista de jazz Diana Krall que aporta además su trío (guitarra, bajo y batería) y un especialista en cubrir de emociones orquestales estas texturas sumamente delicadas, el arreglista Jhonny Mandel. Los tres ganadores de unos cuantos grammys... Reunión de estrellonas.

Mandel ya trabajó tanto con Streisand como con Krall y en este disco se incluyen sus arreglos en el cd1 de la edición de luxe. Y el cd2 es para nota, porque la voz de Barbra interpreta los mismos temas pero se acompaña exclusivamente de un cuarteto compuesto de piano, bajo, guitarra y batería.

De nuevo, eso sí, el amor como telón de fondo. Ya lo dice el título del disco The Love is The Answer (El amor es la respuesta). Y en ese plan van apareciendo historias varias de nombre Smoke Gets In Your Eyes que llevaron al éxito primero Nat King Cole y después The Platters, también If You Go Away (Ne Me Quitte Pas) del francés Jacques Brel con una profunda interpretación de Barbra Streisand en inglés y francés...

Son sólo unos ejemplos. El resto lo dejo para que lo descubras por ti mismo. De momento ahí tienes un pequeño caramelo.


martes, 22 de septiembre de 2009

Antony & The Johnsons




Cuando David Bowie durante los setenta decidió llamar la atención travistiéndose, o por utilizar un eufemismo, exponiéndose al mundo tras la ambigüedad de su imagen en portadas de discos y conciertos, también en su vida pública, nos parecía llamativo. Y funcionó porque además valía la pena ir más allá y escuchar sus discos.

Anteriormente la diva del soul británica Dusty Springfield se declaró ambiguamente sexuada y eso le reportó multitud de críticas y éxitos a la vez

Lou Reed aunque más definido tampoco impidió cierto aroma similar en su persona. Quizá porque Bowie le produjo algún disco muy bueno. Más tarde continuó eso de la imagen bipolar con Boy George de la Culture Club, la banda británica de pop sintetizado. Son sólo unos ejemplos de entonces.

En la actualidad esto ya nos parece muy normal. Vamos, de andar por casa. Tanto es así que el travestismo es cotidiano entre grupos y solistas cuando no abiertamente declaran su condición sexual diferente a la que la naturaleza les otorgó al menos por su apariencia física. Y por desgracia emulan mal a sus mayores sólo consiguiendo el escándalo deseado para aumentar ventas de discos fatuos de pop inflado por el márketing.

Hay una formación que en realidad pivota alrededor de su líder Antony Hegarty -natural de Chichester, Reino Unido pero neoyorquino de adopción- llamada Antony & The Johnsons, debutantes en 1998, en la que éste expresa abiertamente su transexualidad y ni falta que hacía. Sólo con su voz hipnótica y una buena ejecución al piano consigue piezas memorables de un gusto cercano al jazz y al soul.

No es apto para todos los públicos y sus discos requieren de ritual previo a la escucha para facilitar el tránsito al ambiente etéreo que proporcionan. Olvídate de listas de éxitos y demás adornos. Aunque algún tema llamó la atención para ellas, esta es música con letras mayúsculas y nada más.

En su segundo disco I Am A Bird Now (2005) no por casualidad aparecen colaborando sus ídolos de juventud Lou Reed y Boy George y saltó a la fama a través del tema supergalardonado que te dejo a continuación en una magistral interpretación en vivo.



sábado, 12 de septiembre de 2009

Viejos Vinilos, Genesis




Curioseaba yo por entre valoraciones que críticos sesudos en esto de la música habían hecho sobre una parte de mis joyas más preciadas. Estás al corriente de que en estos días remuevo mi discoteca y así de paso se airea un poco.

Siempre tengo la impresión que se somete al disco a análisis con asepsia excesiva, bajo potentes focos y manos que se frotan tras una sonrisa ladeada como la de antaño Humphrey Bogart buscando el error. Y sinceramente la música es más amable que todo eso.

Pero de entre todas esas opiniones siempre hay algo por lo que por fin dices: ¡aleluya, este crítico lo ha captado!. Y es cierto en este disco que me ocupa de Genesis... Haz la prueba. Olvídate que son ellos y de pronto ponte a ver y escuchar el vídeo de más abajo.

¿Lo notas?. Exacto. Phil Collins atravesaba por su mejor momento en solitario y en ese disco se rompió la maldición que pendía sobre Genesis que decía que jamás volverían a reunirse. Y da la impresión que nunca lo hicieron. Parece que el disco estuviera trabajado a mayor gloria de Collins pasando la banda a un segundo plano.

Sintetizadores más bien programados que ejecutados por el teclista Tony Banks, percusiones electrónicas que abundaron mucho en discos de Collins y canciones potentes pero sencillas, todo lo contrario a otros tiempos de la banda británica. Hay mucho pop.

Pero con todo, el disco fue de los más importantes en el éxito del grupo... ¿de Phil Collins?. Por donde lo tomes tiene algo bueno que escuchar. Ahí te dejo el vídeo del tema que le da nombre, Invisble Touch -¿no iría con segundas?- y la balada In Too Deep en la que se luce el vocalista/percusionista.




viernes, 4 de septiembre de 2009

Viejos Vinilos, Bangles




A veces tenemos la tendencia a obviar ciertas músicas por el hecho que en su momento ocuparon los puestos ilustres de las listas de ventas más prestigiosas. 'Listas - de - Ventas', palabras estigmatizadas. Pero en honor a la verdad no siempre hay que huir de ellas despavoridos como alma que corre el diablo.

Verás, estos días de asueto he tenido tiempo de desempolvar viejos vinilos. Y entre ellos uno de una banda femenina de los ochenta, de las primeras junto a The Go-Go's, que coparon poco después de su debut la atención mundial, The Bangles.

A pesar de la aparente comercialidad de sus temas este cuarteto femenino de Los Angeles de California dejaron hitos musicales que se convirtieron en himnos de toda una generación. Después te dejaré alguno de ellos.

Mi disco, viejo vinilo apenas mancillado por otro giradiscos que no fuera mi entrañable Technics de cápsula Shure, empezó de pronto a reproducir un sonido que a pesar de estar facturado en plenos ochenta rezumaba un cierto aire a aquellos gloriosos, también hoy, The Mamas & The Papas, The Byrds, etc.

Así era. Ellas habían crecido con la música de sus mayores a base de bien y a pesar del aire pop elegantoso no olvidaron de incluir guitarras a la antigua usanza dejando impreso en cada surco el aroma de los sesenta.

El disco publicado en 1986 se llamaba Different Light y era el segundo de su carrera. Nada más empezar entrábamos en el universo Prince. Sí, porque este hombre había quedado prendado con ellas, que por entonces llevaban en activo un lustro, y se ofreció a componerles el tema que abre el álbum, Maniac Monday, nº2 en EE.UU.

A parte de joyas como September Gurls o If She Knew What She Wants de pronto el escándalo. Entiéndase en el mejor sentido. La industria discográfica eclosionó y el público quedó rendido ante Walk Like An Egyptian. Guitarrazos incluidos las chicas se convirtieron en el centro de atención llegando al nº1 en ventas.

Pero lo que tiene el éxito. Las hermanas Peterson, Debbi y Vicky, a la sazón fundadoras del grupo y la principal vocalista Susanna Hoffs, que conformaban la formación original cayeron en eso tan manido en la música y en general, el conflicto de pareceres.

Luego algún disco más como el éxito Eternal Flame. Pero Hoffs ya quería marcharse, iniciar carrera en solitario... y hasta hoy con reuniones eventuales. Pero nos queda ese viejo vinilo que, desengáñate suena mejor que la posterior edición digital en cd, con el que seguir disfrutando de ellas como si el tiempo se hubiera detenido por un instante.







sábado, 8 de agosto de 2009

Cálido Agosto el de Neil Diamond


¿Cuántos van ya...?. He perdido la pista de los discos y actuaciones en directo, por cierto abundantísimas, del autodidacta de Brooklyn Neil Diamond.

Yo no sé este hombre cuándo decidirá parar, pero en vista del enorme éxito de sus dos últimos discos con el productor Rick Rubin, y ya prepara un tercero, me temo que aún queda cuerda para rato. Afortunadamente. Está en un momento irrepetible.

Y eso me hace feliz. Que un tipo cerca de los 70 años siga gozando de auditorios llenos a rebosar, de ventas envidiables, del estatus de mito viviente y lo que es aún más extraño a estas alturas, de una voz limpia, sólida que recrea sus viejos éxitos, y los nuevos, con esa hipnótica lucidez sólo me queda que decir "Chapeau Mr. Diamond".

Por si todo esto fuera poco el pasado agosto (verano de 2008) Neil actuó en el Madison Square Garden de New York. Enésima vez. Estaba en plena gira mundial de éxito apabullador. Allí quería rememorar una histórica actuación que 37 años atrás le lanzó directamente al grado más alto de popularidad de la época en el Greek Theater de Los Angeles.

Ahora desde la Gran Manzana se pone a la venta aquel concierto de hace un año de gradas repletas de incondicionales y otros no tanto pero seguro que a partir de ese momento sí, con la magia que sólo Diamond sabe repartir entre quienes le hemos visto alguna vez en vivo.

El DVD acompañado de contenidos extras en un cd se llama en clara alusión a aquella otra rutilante noche de Los Angeles de 1972 "Hot August Night/NYC"

Otra vez el carrusel de emociones a través de unas canciones que no dejan lugar a quitar la vista de su autor, mayestático en escena. Todos los clásicos, incluido "Sweet Caroline" o "Cracklin' Rosie" (ésta en el vídeo promoción de más abajo, no te lo pierdas), los nuevos y un Neil incombustiblemente pletórico.

Quizá la misma CBS en Europa o alguna filial retransmita el acontecimiento porque en EE.UU esta cadena en exclusiva emite el concierto coincidiendo con la publicación de "Hot August Night/NYC" el día 14 del corriente. Pero da igual ser el primero o no en verlo porque en España estará disponible la primera semana de septiembre. De todos modos ahí va un adelanto.


martes, 4 de agosto de 2009

Carissima Beverley Craven


Tuvo a bien en el debut de su carrera regalarnos una de esas canciones que se convierten rápidamente en un estándar del pop. Una melodía que nada más escucharla jamás se olvida. Es como ese dulce rumor que te acompaña para siempre.

No en vano fue Bobby Womack el primero en decidir que la chica tenía talento. Así que la invitó como corista en algunos conciertos de su gira europea de aquel entonces. Ya la había escuchado en composiciones al piano en bares y garitos de la zona de Londres. Beverley ocupaba así su tiempo mientras estudiaba en la escuela de arte.

Su madre le había inculcado desde pequeña el gusto por el piano. Y aprendió. Ya lo creo que lo hizo. Para su primer disco a finales de los 90 se había presentado con un buen puñado de canciones compuestas por ella misma. Sensibilidad, tacto para la creación y un gusto esmerado en la elección del productor.

Stewart Levine, que venía de trabajar con Simply Red no terminó de captar toda la profundidad que requerían los temas de Craven en las sesiones previas de supervisión. Ella misma lo decidió así. Demasiado simplistas los resultados por comerciales. Por tanto borrón y cuenta nueva. Esta vez con Paul Samwell-Smith, productor de Carly Simon y ahora sí que nació su álbum de debut en 1990, "Beverley Craven".

Fue un éxito inesperado en toda Europa. Esta pianista de composición intimista y confesional natural de Sri Lanka pero criada en Hertfordshire, Gran Bretaña, epató con el sencillo "Promise Me", una emotiva balada mecida al piano y aderezada con su voz suave y dulce. Cóctel que derramó toda su esencia en el resto del disco.

Pero no ha sido constante. Quizá por la dedicación esmerada a su familia, marido y tres hijas el caso es que su carrera empezó a perder impulso desde el siguiente disco en 1993 que aún así atesoraba todo su encanto en temas como "Love Scenes". Una lástima porque desde entonces hasta hoy sólo ha grabado dos discos más. El más reciente este mismo 2009.

La esencia siempre en tarritos pequeños y lo bueno si breve dos veces bueno. Nos queda eso, el refranero para mitigar la melancolía de una Beverley Craven más prolífica y algunas composiciones suyas entregadas a discos de Natalie Umbruglia o Bewitched.

La rescatamos en su debut en una versión acústica de "Promise Me" y esperemos que no se aburra de cantar en adelante con su nuevo disco "Close To Me".





jueves, 30 de julio de 2009

Conciertos: Exceso y Defecto


Exceso y defecto. No está reñida una cosa con la otra. Pero sí existe un punto intermedio que les da sentido. Como todo en la vida. Por separado el exceso tiene un aspecto extraño, el defecto no termina de cuajar... El término medio. Ahí está el secreto.

Lo digo porque a lo que llevamos de verano ya han venido algunas grandes estrellas a actuar en nuestro país. Unas han merecido la atención incluso de los telediarios y cabeceras de programas de radio y otros no. Por ejemplo The Eagles, otrora estrellonas indiscutibles o el mismo Leonard Cohen que es otra historia. La visita de ambos ha pasado algo inadvertida.

Pero sí han entrado como elefante en cacharrería las Madonna de turno.Y es que musicalmente hablando lo de Madonna no deja de sorprenderme.

Sí, porque dime tu a mí dónde queda la cantante de discos como "Material Girl" o "True Blue". Tanto baile, tanta puesta en escena desdibuja su voz que por otro lado no está muy allá últimamente. No quiero ser mal pensado pero igual tanto watio luminiscente, coreografía y demás abalorios externos intentan corregir errores mayores...

Al margen del atractivo icónico de este tipo de espectáculos pienso que los directos clásicos de toda la vida han cedido terreno al desenfreno tecnológico intentando emular una semipuesta en escena del vídeo musical que promociona discos. Fuego fatuo en detrimento del artista parapetado en esa infernal parafernalia.

Peligrosa situación para la música. Hordas sobre todo de jóvenes adolescentes dispuestos a deborar una puesta en escena tendenciosamente seductora en la que recordarán más el vestuario que lució el ídolo de turno que la canción en que lo vistió.

La necesidad estética, que por ejemplo en el cine hace que un metraje utilice el primer plano sólo como apoyo a la narración de la secuencia, aquí ha mutado hacia una tiranía estética que reclama necesidad constante de "consumir", segundo a segundo. No hay tiempo, todo rápido. Imágenes que se clavan en la retina, sí, imágenes... Pero, ¿adonde queda la música?.

Pues está en el supermercado del mensaje subliminal, con una turba enloquecida que poco más necesita decididamente entregada al "consumo" del espectáculo que se les ofrece tras andanadas incrustantes de publicidad. No importa cuál sea su valor, el pecuniario y el de la música propiamente dicha... eso sí, cuando ésta está en escena que ya te digo que no es siempre.

Ni punto de comparación con las puestas en escena de magos como los Jethro Tull. Todo lo que allí ocurría siempre al servicio de la música y no al revés. O el maravilloso "The Wall" de Pink Floyd que transformó el escenario a partes iguales imagen y sonido con la misma riqueza interpretativa y necesaria.

Menos mal que éstos antaño y otros hogaño como el caso de Bruce Springsteen que sigue a la suya, aún nos traen recuerdos de aquellos inolvidables Woodstock que dieron el pistoletazo de salida a la cultura del concierto como modo de disfrute multitudinario celebrando la música en vivo de forma inigualable. ¡Qué grande eres Bruce!.