miércoles, 24 de febrero de 2010

Vaticano Bailón


Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Y es lo que parece le acaba de ocurrir por enésima vez a la Santa Sede. Si es que no hay que desesperar. Lo malo es que los tiempos de acción- reacción del Vaticano se me antojan un poco lasos depende de cuál sea la cuestión de la que hablemos.

Parece que quisieran recuperar un terreno perdido a golpe de inmovilismos varios en los últimos siglos de su historia. Y le ha tocado el turno a la música, qué le vamos a hacer.

Sí, queridas y queridos. La música, ese sentimiento enarbolado que sirve lo mismo para un roto que para un descosido, que llega a cualquier rincón, que amansa a las fieras y da rienda suelta al genio del género humano sirve de trampolín ahora para un nuevo lavado de cara de la Iglesia Católica.

Y lo que antaño fue perversión, lujuria, malas artes del diablo que se hacía presente a ritmo de guitarra, bajo y batería hoy se torna todo bondad y paz.

Tanto que esos doctores que siempre tiene la Santa Madre Iglesia han confeccionado, por su cuenta, una lista de las diez mejores canciones del pop y del rock de la historia que además, ¡ojo!, son aptas para llevarse a una isla desierta... Lo han dicho ellos, no bromeo.

Apareció publicado en el diario oficial de la Santa Sede L'Osservatore Romano. Diario que dicen los entendidos está irreconocible desde que lo dirige Gian María Vian. En el cual se llega a decir, por supuesto con la aprobación de Su Santidad el Papa Benedicto XVI, que la lista de esos diez clásicos del pop y del rock se hace para sobrevivir a la marea creciente de canciones festivaleras. Vamos que no dan puntada sin hilo y están a todos los frentes.

Juzga a continuación por ti mismo los sacrosantos éxitos de la música moderna y sus autores e intérpretes y así haces tu propia composición de lugar.

Thriller de Michael Jackson
The Dark Side Of The Moon de Pink Floyd
Revolver de The Beatles
Graceland de Paul Simon
Supernatural de Carlos Santana
If I Could Only Remember My Name de David Crosby
Rumours de Fleetwood Mac
Nightly de Donald Fagen
Achtung Baby de U2
(What's The Story) Morning Glory de Oasis

En fin, son sólo diez, y me ahorraré el chiste, aunque se me ocurren otras... ¿Y a ti?. Algún himno, Miguel Ríos...


jueves, 28 de enero de 2010

Sencillo y Directo, John Denver


El montañés John Denver fue un hombre sencillo en las formas y su música daba buena cuenta de ello entre el pop en ocasiones y siempre folk. Pero ese folk de alma verdadera y alusivo a las emociones y vivencias desde el corazón de los aguerridos montañeses yanquis.

Pero al tiempo también fue un hombre inquieto. Se dedicó a la música, como es evidente, y también a su otra pasión, el vuelo. Incluido el acrobático. Llegó a estar a los mandos de un auténtico F-15.

Si la música le reportó una gran popularidad a nivel mundial con su voz inconfundible y melosa, el vuelo le llegó a costar la vida misma. Fue en octubre de 1997 cuando pilotaba un avión experimental de fibra de vidrio. Tenía sólo 53 años.

Denver, natural de Roswell, Nuevo Méjico, destacó además como actor, pero sobre todo por su labor humanitaria. Fue inspirador de varios proyectos de conservación de la naturaleza y llegó a fundar su propio grupo ecologista. Auspició distintas campañas para la erradicación del hambre llegando a trabajar codo con codo con diferentes lideres políticos buscando una solución.

Siquiera porque gente así no abunda en este atribulado mundo del siglo XXI ya se hace preciso recuperar una figura como la de este cantante y compositor estadounidense.

Por todo esto John Denver se ganó a pulso un lugar privilegiado y singular entre nosotros, los ensimismados musicales. Fue el músico más popular en lugares a dónde otros ni soñaban llegar por entonces, África, India o el Sudeste Asiático. Allí fue con sus canciones y su mensaje.

Sus letras reflejaban con credibilidad su pasión por la naturaleza y labores humanitarias. Inolvidables son las melodías siempre suaves y elegantes de temas como Country Roads, Leaving On A Jet Plane o Rocky Mountain High.

Pero quiero hacer mención a un delicioso tema de 1974 que dedicó a su mujer Annie, Annie's Song. La expresión de amor más sincera y honorable hacia una mujer. Lo vemos en una actuación en directo poco antes de su desaparición.



domingo, 17 de enero de 2010

Biblioteca del Congreso EE.UU.




Acumular el saber, el conocimiento o dejar escrito y conservar para la posteridad los hechos, mejores o peores, como exhibición ejemplarizante y un interés por mostrar las bonanzas tecnológicas o morales de cada época o civilización ha ocupado desde el principio de los tiempos a la humanidad.

Desde las cuevas de Altamira hasta la mítica Biblioteca de Alejandría pasando por todo el poder que a modo de reservorio de conocimiento acumularon los primitivos cristianos y después la Iglesia, ésta durante la Edad Media y prácticamente a la actualidad, son sólo unos ejemplos.

Las bibliotecas son en sí mismas el disco duro de toda la historia conocida del mundo y sus habitantes. Y evidentemente evolucionan en sus contenidos al ritmo y medida que nosotros lo hacemos. El Séptimo Arte por ejemplo ha tomado un papel predominante en algunas de ellas. Estos días se ha producido un hecho histórico que con toda seguridad abrirá camino.

En la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos acaba de producirse un acontecimiento sin precedentes: ha acogido por primera vez en su historia un vídeo musical. En los mismos estantes de películas como la inolvidable Casablanca de Michael Curtiz dirigiendo a Humphrey Bogart e Ingrid Bergman o Eva Al Desnudo de Joseph L. Mankiewicz con la intrigante mirada de Bette Davis y una incipiente Marilyn Monroe, a partir de ahora se podrá contemplar la figura de Michael Jackson.

Ya dije en su momento que no dejaríamos de hablar del genio de Indiana. El videoclip Thriller de casi 14 minutos de metraje y que alcanzó en su momento por innovador en el mundo de la música un éxito sin precedentes pasa a formar parte del registro Nacional Fílmico de la Biblioteca del Congreso de los EE.UU.

Los muertos vivientes de aquel cortometraje comparten eterno descanso con otros inmortales del cine. Y lo que nos queda por ver. De momento disfrutemos con el vídeo, que ciertamente es un trabajo sobresaliente.



martes, 5 de enero de 2010

Estados de Ánimo, Amaneciendo

En mis largos periplos por la memoria de la música moderna he hallado mil y una sensaciones irrepetibles. Aquellos clásicos vinilos de toda la vida que sin saber por qué de pronto vuelven del más allá, de un injusto descanso de los justos. Porque a pesar de la tira de años que ya visten sus surcos siguen tan enamoradizos como siempre.

Me he entretenido en acomodar mi castigado cuerpo en el sofá más confortable de casa y casi como si el tiempo hubiera retrocedido unos cuantos años atrás, no te diré cuántos porque yo también gasto coquetería, he disfrutado como un niño.

El motivo de mi júbilo las notas suaves, elegantes de un Neil Diamond al que muchos tacharon de ñoño y suavón. Seguramente por envidia porque en los años de este disco que te propongo, primera década de los setenta, estaba hasta en la sopa y con un exitazo casi igualable al de final de la presente que casi acaba.

Es cierto que Diamond nunca inventó nada. De hecho se presentó a mediados de los sesenta como un Elvis más y comenzó la siguiente década ataviado de un halo cuasi místico, muy acústico e introspectivo como era la moda por aquel entonces. Ese tipo de músicos que llenan la escena con sus propuestas a veces pretenciosas pero siempre geniales y correctos.

Este hombre natural de Broocklyn fue un poco más allá imprimiendo cierta originalidad en sus trabajos y sobre todo una calidad vocal basada en la versatilidad de una voz inconfundible y muy bien timbrada repleta de sentimiento.

Su buen amigo Tom Catalano supo captar la profundidad de las reflexiones en forma de canción de un poeta introspectivo con una gran facilidad para construir melodías pegadizas como hermosas baladas, en ocasiones, es cierto, algo recargadas.

Pero ahí está, con un puñado de buenos clásicos como Play Me o el irreductible Song Sung Blue. No te diré más que el greñudo Diamond de antaño que tan mala relación mantuvo con la crítica musical encuentra una tregua en este disco llamado Moods, porque sirvió de punto de inflexión entre el "cariño" mutuo que ambos se profesaban. Este álbum es sin duda uno de los mejores discos de Neil, opinión unánime.

Vámonos a continuación con el tema que cierra el álbum. Una sentida baladita con la cálida voz e interpretación de un pletórico músico en el mejor momento de su carrera, Morningside.



miércoles, 23 de diciembre de 2009

Navidad Soul McDonald



En los últimos tiempos se han visto algunos discos de recopilación con lo mejor y más granadito del sello de color Motown Records. Grabaciones históricas de las que muchos hoy día aún tendrían algo que aprender, sobre todo cuando se trata de poner en marcha la cadena clónica de producciones en serie que nos adornan últimamente.

Aquellos muros de producción de Phil Spector fueron la sensación de la época, de los años sesenta, con el aroma de músicos de color que se auparon sin arrobo y con desparpajo en un mercado comandado por blancos.

Su fundador Berry Gordy consiguió 100 éxitos rotundos durante aquella esplendorosa década con músicos como Stevie Wonder, Marvin Gaye, The Supremes y Diana Ross, Jackson Five, etc., etc., con la inestimable colaboración del trío compositor Holland-Dozier-Holland.

El 50 aniversario resucitó durante 2008 parte de aquel legado inmortal. Pero al cabo otros músicos como el bueno de Missouri (EE.UU.) Michael McDonald educado en el R&B y el Soul en bandas como Steely Dan o Doobbie Brothers decidió volcarse hacia él en 2003 con un álbum llamado sencillamente Motown, en 2004 Motown Two y luego en 2008 con Soul Speak.

Auténticas joyas los tres que recogen temas inéditos sin perder de vista el R&B y Soul de su estilo clásico y su voz intransferible bajo la atenta mirada el siglo XXI. Es un buen músico este McDonald.

Ahí te dejo la versión del clásico For Once In My Life de Stevie Wonder. Y a continuación el cómo se puede hacer una versión del mismo Van Morrison y salir mejor que bien del envite, es el Into The Mystic.




sábado, 12 de diciembre de 2009

Blanca y Radiante


Blanca y radiante va, con ilusiones renovadas, henchida de ternura y amor. De la mano de sus miedos y esperanzas. Es tiempo de cambio, de buenos propósitos y la música nupcial también va realizando su trabajo camino del deseado advenimiento. Sí, es la Navidad.

Como la primavera, que tan lejos queda, ha llegado un año más sin saber cómo ha sido. Viene en nuestra busca y ya va anunciando que no cejará en el intento. A unos les toma por sorpresa, otros regatean su paso y los hay quienes disfrutan con ella.

Y armas no le falta. De pronto rostros que jamás viste a tan corta distancia del tuyo bañan sin disimulo la mejilla de arrumacos propios de la época y un deseo ferviente de prosperidad y felicidad aunque unos días antes apenas repararon en tu existencia.

Pero vale, los frutos del tiempo que anda ahora se recogerán en breve, en forma de agasajos materiales que para eso están las ciudades engalanadas. Muy bonitas, la verdad. Sobre todo en el atribulado Centro Comercial. ¡Qué chulos los establecimientos, como diciéndote 'no ves cuánto te quiero...'!.

No sé si el cambio climático habrá hecho tregua para esta temporada, tampoco sé siquiera si le han dado aviso de que estamos como estamos... pero sería bueno un cambio climatológico en calenturas varias.

En fin, que a mí esta misma mañana me han pasado el informe en el que se dice que ya es Navidad, ¿ a ti no?.


martes, 1 de diciembre de 2009

Música Inmóvil


Ahora resulta que el parque móvil de las ciudades debe ser inmóvil. Los ediles de turno han decidido eliminar de las calles de sus ciudades cualquier vehículo a motor para así facilitar el tránsito al sufrido peatón que no tiene aceras... por donde 'pasear', entiéndase mirar escaparates y consumir, eso sí, éstos a velocidad de crucero.

Argullen que la ciudad debe resultar más habitable, accesible y adaptada al centro comercial. Otra vez el consumismo. Suprimen aparcamientos y, claro, como los párking públicos o privados son insuficientes a todas luces y en ocasiones ninguno coincide en distancia aceptable con el establecimiento o mercado de turno... te fastidias cargado de paquetes hasta el apeadero de vehículos.

Es decir, todas las razones y argumentos para que dejes el coche en casa. Así no se estropea, das lustre a la ciudad y de paso que no contaminas no hay necesidad de eliminar tal o cual bache, sencillamente porque aunque seguirás pagando religiosamente el famoso 'sello' del vehículo no romperás la calzada.

Adiós a esos paseos sobre ruedas mientras escuchas una bonita música por los flamantes altavoces de tu no menos radiante automóvil a volumen suficiente sin exceder el habitáculo del mismo.

Adiós a esperar en la puerta del comercio a tu santísima que exhibe una radiante sonrisa tras de la cual puedes intuir el motivo.

Adiós a disfrutar de la ciudad en coche que es otra variante de asueto que se ha pisoteado en pos del adorno a veces infame de otrora calles espléndidas que han quedado reducidas a la más mínima y ridícula expresión urbanística.

Pero yo me resisto a mis paseos motorizados, ¡qué gusto cuando llueve!, diurnos o nocturnos. Me resisto a dejar el coche en casa, que todo utilizado con moderación es bueno ante el exceso de obstáculos impuestos por nuestros ayuntamientos. Así que ahí va una de música para coche y ciudad.



viernes, 27 de noviembre de 2009

Spandau Ballet Reciclada


Los revivals nunca dejaron de estar de moda. A veces con más acierto en otras ocasiones mejor ni hablar. Pero los de Londres han vuelto a brillar como solían.

Hace muchos, muchos años en un pequeño pub londinense cabecera de los movimientos de moda los hermanos Kemp tuvieron a bien construir un sonido exclusivo para ambientar tardes-noches de exquisita concurrencia en torno a una buena birra o lo que se terciase.

Sea como fuere aquel sonido impregnado de gusto, elegancia, sin estridencias y poco exigente fue abriéndose camino hasta superar el reducido círculo en que se gestó. Nació el movimiento musical Nuevos Románticos, que fiel a su origen trascendió de su esencia musical creando un estilo de vida acorde a su delicadeza instrumental.

La Spandau Ballet pasearon por medio mundo, incluso en el difícil mercado yanqui su presencia escénica acompañada de bonitos temas que coparon durante años, desde primeros de los ochenta hasta finales de la década los primeros puestos de las listas de venta y una pléyade de impenitentes fans que jamás olvidaron aquellos años.

Este 2009 han vuelto. Unos peinan canas, otros ya ni las tienen. Pero el quinteto sigue intacto. Han tenido nuevamente éxito primero en Londres con sendos conciertos y a raíz de ahí pretenden incluso volver a España. Hasta hay fechas pero las reservo porque habrá cambios.

El reclamo de la nueva gesta es un recopilatorio llamado Once More que además incluye el título como tema inédito. Pero no te aburras. El álbum tiene su aquel. Ya es difícil hacer versiones de temas incrustados en la memoria tal cual se registraron en estudio la primera vez; aún más hacerlo bien e incluso darles nueva vida. Y es lo que contiene el 'nuevo disco' de la Spandau, un impulso creativo que no desmerece al original.


domingo, 15 de noviembre de 2009

Tránsfugas

Dícese de la virtud de arrimarse al árbol que mejor sombra da... Es una definición un poco de andar por casa pero así es como mejor se entienden las cosas en Román Paladino, que diría el ínclito Anguita.

A la música esto también es aplicable. Es como la famosa portabilidad de las operadoras de telefonía móvil. Que te llevas el número y el resto lo ponen ellas, incluida la pelea administrativa con la compañía a la que adornas las sienes.

Así, de pronto, me viene a la memoria el flemático Paul Weller de los The Jam. Banda británica de los últimos setenta cercana al punk de la época que brilló en ese estilo y que cuando éste decidió marchar y crear The Style Council en 1982 incluyó soul, R&B y toques de Jazz. El cambio fue radical. (Y a mi me gustó).

Otro ejemplo es la banda de acompañamiento que abandonó sus tareas junto a Linda Ronstadt con el fin de iniciarse como grupo de entidad propia en su carrera musical. Eran nada menos que The Eagles. Que a su vez y con el paso de los años y el éxito sin precedentes acumulado, sus músicos hicieron lo propio en solitario. Caso de Don Henley o Glenn Frey.

Y Phil Collins y antes que él Peter Gabriel en Genesis, Bryan Ferry, Amaia Montero, Santiago Auserón, Manolo García, David Gilmour y Roger Waters, etc, etc, etc. Y también Teo Cardalda que fue miembro fundador, teclista y segunda voz de Golpes Bajos.

Esta era una banda gallega ubicada en plena movida madrileña que ofrecía una suerte de pop/rock que sin llegar a ser gótico, esto es, elaborado a base de mucho sintetizador describiendo atmósferas densas e intrigantes no exentas de cierto pesimismo en su planteamiento lírico, ofrecían una oferta más asequible, comercial para entendernos.

Germán Copini fue el aliado necesario para que los Golpes hicieran lo propio mantel incluido en la España de aquel entonces con canciones como "Malos Tiempos Para La Lírica" o "No Mires A Los Ojos De La Gente". Total, que hubo desplantes aquí también.

Copini hizo algún pinito y Cardalda dio el salto al éxito formando con su mujer, María Monsonís, el quinteto primero, dúo después Cómplices. Y ahí Teo soltó lastre y decidió hacerse acreedor de melodías pop construidas con mucho gusto e inteligencia. Sus primeros dos discos fueron espectacularmente bonitos.

Y eso es lo que te dejo a continuación. Una muestra de ese bonito pop de los últimos 80. En concreto el tercer disco del grupo (dúo posterior) "La Danza de La Ciudad" de 1990. Y como no he encontrado ningún vídeo original que tenga siquiera el mínimo de calidad de audio que merece este blog, directamente del cd extraigo dos temas, "Es Por Ti" y "Los Tejados".